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agricultura

Con la comida no se juega.

A Sander le dejamos jugar y mucho.

Los niños aprenden jugando y aunque haya que fregar la cocina después de cada sesión, merece la pena ver cómo disfruta con su cuchara-catapulta cuando intenta llevarse el arroz a la boca.

Pero los mayores deberíamos tomarnos más en serio este tema, sobre todo si se trata de jugar con la comida que les falta a otros.

Es hora de proponer un mundo mejor para mañana